Claudia Nicolasa, psicóloga: “A veces la envidia en las amistades no se muestra con ataques, sino con silencios, miradas que evitan o comentarios que restan valor”


Claudia Nicolasa, psicóloga: “A veces la envidia en las amistades no se muestra con ataques, sino con silencios, miradas que evitan o comentarios que restan valor”

Así como existen relaciones amorosas tóxicas, también hay amistades que pueden afectar el bienestar emocional. No siempre se trata de vínculos en los que suele haber discusiones o enfrentamientos.

A veces, ciertas actitudes más sutiles, como la indiferencia ante las buenas noticias o los comentarios que minimizan los logros ajenos, pueden esconder envidia.

La psicóloga española Claudia Nicolasa, autora de Es manipulación y no lo sabes, habló en sus redes sociales sobre este tipo de comportamientos y cómo identificarlos.

En una de sus publicaciones, la experta se refirió a las señales que pueden delatarlas. “¿Sientes que tu amiga se incomoda cuando te pasan cosas buenas? A veces la envidia en las amistades no se muestra con ataques, sino con silencios, miradas que evitan o comentarios que restan valor”, aseguró.

Según explica, detrás de estas reacciones puede haber una dificultad para aceptar que a otra persona le vaya bien. En algunos casos, la comparación constante hace que los logros ajenos se vivan como una amenaza, en lugar de como un motivo de alegría.

“Hay personas que viven la comparación como una amenaza y solo se sienten seguras cuando el otro brilla menos. Es lo que ocurre con el narcisismo vulnerable, una forma de inseguridad que se disfraza de indiferencia o crítica”, señala.

Una de las primeras señales, sostiene, puede aparecer cuando compartimos una buena noticia y alguien cercano no responde como esperábamos.

No necesariamente hay una discusión ni un comentario desagradable. “No siempre es el conflicto… A veces es un silencio incómodo. Todo el grupo sonríe y te hace preguntas interesándose cuando les hablas sobre tu nueva relación o sobre tu nuevo ascenso… Pero ella parece mirar a otro lado”, describe.

Esa reacción también puede terminar afectando a quien la recibe. Nicolasa advierte que, cuando la felicidad de una persona despierta inseguridad en otra, compartir lo que le pasa deja de ser algo espontáneo.

“Porque de un modo u otro, lo notas. Te sientes culpable cuando te van bien las cosas porque parece que entonces sus problemas le duelen más”, explica.

Con el tiempo, esa incomodidad puede llevar a esconder las buenas noticias para evitar una respuesta negativa. “Empiezas entonces a callarte tus avances, tus logros, tus ilusiones… No quieres “herir”, pero en realidad estás protegiéndote de su reacción pasivo-agresiva”, apunta.

Otra actitud que puede dar pistas aparece en la manera en que esa persona habla de los demás. Según la psicóloga, cuando alguien necesita compararse constantemente, suele encontrar motivos para restarles valor a quienes atraviesan un buen momento.

“Siempre hay algo malo que decir de aquellos a los que les va bien, y parece que la mejor manera de conectar con ella es criticar a otros o quejaros juntas”, advierte.

Entre los comportamientos que también pueden aparecer, Nicolasa menciona minimizar los logros de los demás para sentirse en una mejor posición, cambiar de tema cuando alguien comparte algo positivo o estar presente únicamente en los momentos difíciles.

Por último, la psicóloga aclara que estas actitudes no siempre responden a una intención consciente de hacer daño. “Esto muchas veces se hace de forma inconsciente y sin buscar hacer daño”, reconoce.

Sin embargo, eso no significa que haya que aceptar cualquier comportamiento por tratarse de alguien querido. “Que un ser querido viva atrapado en sus conflictos emocionales no significa que debas tolerarlos”, concluye.

Fuente: www.clarin.com

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